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Aprendizaje: Puentear neuronas

Qué pasa en tu cerebro cuando aprendes algo? ¿Se puede aprender a cualquier edad?

¿Es posible aprender cualquier cosa, incluso imaginándonos haciendo algo en lugar de hacerlo de verdad? ¿Cuál es la mejor forma de aprender?


¿Por qué olvidamos y cómo puede volver a aprenderse?  Pasa y lo vemos. 

¿Escucho lo que veo? El efecto McGurk


Seguro que alguna vez has mantenido una conversación por teléfono y, llegados a un nombre, te lo tienen que repetir y hasta deletrear… Y ni así: Consonantes que “casi suenan igual” complican el trabajo de entendimiento hasta el engorro de tener que pedir que te lo deletreen: “S”, de Sevilla, “A” de Albacete, “P” de Pamplona… Y llegamos a la: “B”, dice uno. “¿P?” pregunta el otro... “No, B, B de Burro”… “Esto en persona no pasa”, habrás pensado, porque ver a tu interlocutor amplía y mucho las posibilidades de comunicarte con éxito. Ahora bien: Piensa en las pelis dobladas. Eso de que los labios vayan por un lado y el sonido por otro, ¿afecta a lo que oyes, percibes o entiendes? El llamado efecto McGurk hace que, si ves a un tipo que te dice “ga” pero ves mover sus labios como si dijese “ba”, lo que tú creerás haber oído es, en realidad, “da”. Y si no te lo crees, mira. ;)

La serotonina y la genética en el suicidio

Un equipo de investigadores realiza en Galicia, España, un estudio que está dando los primeros frutos a la hora de relacionar casos de suicidio con la recepción de la serotonina, ese neurotransmisor o comunicador de neuronas clave del Sistema Serotonérgico que interviene, a su vez, en la sexualidad, la depresión, el bienestar, la regulación de estados entre el sueño-vigilia o la aceptación social, entre otros factores y cuyos principales secretos recogió ya El Orbital Degenerado en uno de los post más leídos: “La serotonina, el pollo, el sexo y la depresión”. El territorio gallego está a la cabeza en casos de suicidio en España, algo que se había achacado a la menor cantidad de horas de luz o incluso al clima, tendente a la nubosidad y a la lluvia. El equipo investigador sugiere que, más que por estos factores, las causas que llevan a estas altas tasas de suicidios pueden estar en disfunciones del sistema de captación de la serotonina, que se heredarían, además, de forma genética y prolongarían estos comportamientos durante generaciones. Por cierto: Se unen al candente debate sobre si informar sobre suicidios en los medios de comunicación incrementa estos casos.

La serotonina, el pollo, el sexo y la depresión

La depresión, el placer, la capacidad de relación con los demás, la regulación del sueño y vigilia o la estructuración más básica del comportamiento. Son tareas en las que está implicado, al menos, un mismo agente en tu cerebro. ¿Por qué cuando haces un ejercicio físico sientes placer, te sientes más realizado?, ¿por qué la depresión puede alterar la líbido, las relaciones con los demás y cómo afecta todo eso el comer o no comer pollo, entre otros, claro?  ¿Cómo actúa un antidepresivo? Bueno, el nombre de uno de los responsables cerebrales de todo esto es poco popular, pero pronto veréis que su funcionamiento es la leche.