Hace 65 millones de años un pedrusco de nueve kilómetros de diámetro caía procedente del espacio sobre la península de Yucatán, en Centroamérica, levantando una polvareda que cubrió la Tierra durante meses bloqueando la luz solar y provocando un importante descenso de la temperatura global que terminó con la popular extinción de los dinosaurios, la mayoría de ellos, incapaces de sobrevivir sin el calor del Sol para calentar sus cuerpos. Aunque, sin duda, es la extinción más conocida de la historia de la Tierra, no fue ni la última ni la más traumática, ya que hubo otras que acabaron con el 95% de los animales. Algunas hipótesis suponen que existe un fenómeno de “extinciones cíclicas” en la Tierra, que se repetirían cada varios millones de años y que podrían estar producidas, en última instancia, por el movimiento de nuestra galaxia, Vía Láctea, y por los astros que pueblan los confines del Sistema Solar, como ya sabes, en la Nube de Oort.
